Las Hojas moteadas
José Grassia 2025
Hablar de plantas implica pensar en verde,…todos nosotros, amantes de las plantas, damos por hecho que los vegetales son verdes en su inmensa mayoría, sin embargo somos conscientes de las coloraciones varias que nos ofrecen sus flores y frutos y que en algunas épocas del año el verde pareciera desaparecer para dar paso a los colores rojizos del otoño. Esto lo podemos ver en detalle en este articulo.
En lo que a palmeras se refiere, normalmente las imaginamos con hojas de pocos colores y lisas. La mayoría son verde oscuro y brillante, algunas con algún tipo de recubrimiento glauco y ceroso en aquellos lugares donde la fronda requiere ser protegida del sol y la sequedad, variaciones excesivas de las temperaturas o el viento. Un caso típico son las especies del genero Coccothrinax del Caribe cuyas láminas pueden estar cubierta de ceras por ambas caras o por el reverso solamente.
Envés plateado de Coccothrinax argentea
Coccothrinax salvatoris «rainbow»y sus peculiares dibujos
Algunas especies tienen plateadas la parte inferior de las hojas, como Kerriodoxa elegans de Tailandia o Sabinaria magnifica de Sudamérica. Sin embargo, siendo la mayoría de las palmeras de ecosistemas tropicales o subtropicales, en hábitat de bosques lluviosos no necesitan ser glaucas, ya que su follaje verde es necesario para absorber tanta luz como sea posible.
Kerriodoxa elegans y su maravilloso envés glauco
Sabinaria magnifica, Reserva Guadualito. Colombia
Hay, sin embargo, varias especies con curiosos y muy atractivos diseños de coloraciones distintas al verde. A ellas se las denomina “variegadas”
Dado que el variegado es una deficiencia en la producción de clorofila, reducción o ausencia de cloroplastos en las células de los órganos involucrados, se presenta con las típicas bandas, más o menos similares, en las epidermis de la palma debido a la incapacidad de producir clorofila en forma uniforme al formarse los tejidos en el meristemo.
Existen palmas variegadas, pero son anormales dentro de la población de esa especie y normalmente esta particularidad las perjudica, ya que debido a su falta de vigor normal no pueden prosperar en su hábitat salvaje. Tales palmas variegadas son, por consiguiente, raras y sólo pueden mantenerse bajo cultivo, propagándolas por vía vegetativa ya que el variegado no se transmite sexualmente al tratarse de un carácter particular de ese individuo.
El moteado de las hojas es un variegado muy diferente. En lugar de tener rayas de tejidos de poca clorofila, que se forman durante el crecimiento desde la yema apical, y son, por consiguiente, paralelas a la “venacion” de la planta, las palmas de hojas moteadas muestran un modelo muy organizado de áreas del tejido oscuro rodeadas por tejidos más claros, como ocurre en Chamaedorea tuerckheimii.
El moteado de Chamaedorea tuerckheimii.
En otras, los modelos de textura de la superficie refracta la luz y dan una apariencia plateada, casi metálica, como es el caso de Chamaedorea metallica.
Chamaedorea metallica y sus reflejos.
Este moteado es muy común en plantas jóvenes, muchas de las cuales pierden esta característica a lo largo del crecimiento, aunque algunas lo retienen en la madurez, como Pinanga densiflora o Pinanga maculata.
Detalle del moteado en Pinanga densiflora.
Pinanga maculata pierde el moteado con el crecimiento pero conserva la coloracion.
La mayoría de las palmas moteadas son habitantes del sotobosque de las selvas lluviosas. Pasan sus vidas en los confines húmedos y oscuros bajo condiciones de intensa competencia por el espacio y recursos con plántulas de árboles, otras palmas y compartiendo el hábitat con distintos tipos de plantas terrestres.
También deben soportar la interacción con los animales, tales como ciervos, cerdos salvajes, roedores, caracoles de la tierra e insectos varios. En algunas áreas los bosques dan refugio y alimento al ganado salvaje, tapires y primates, que pueden ser muy destructivos por el ramoneo o pisoteo de plantas. La vida para las plántulas de palmeras, no es tan fácil como parece a primera vista. Este hecho, podría ser una explicación para el desarrollo del moteado en el sotobosque.
Sin embargo, las hojas moteadas nunca se han desarrollado en los sotobosques de las Américas, con excepción de Geonoma epetiolata, a pesar de existir una inmensa variedad de palmas arbustivas en innumerables hábitats.
Geonoma epetiolata de América central
Por alguna razón no ha sido parte de su desarrollo evolutivo. Ahora bien, si esto significa que los condicionantes que fuerzan el desarrollo del moteado no están presentes o si es un reflejo del genoma de esas palmas, es difícil de precisar. Posiblemente sea una combinación de ambos factores.
En los trópicos del sudeste asiático, la presencia de hojas moteadas pareciera ser normal, al menos en el género Pinanga con sus 146 especies conocidas de palmas muy especializadas, con algunas tan diferentes a la “norma” del género que solo se reconocen por sus flores.
La arquitectura de estas especies recorre casi la totalidad de las posibilidades de crecimiento, desde árboles que compiten en el nivel bajo del dosel hasta plantas muy pequeñas que vegetan en zonas de hojarascas y pastizales, y es entre estas últimas donde se destaca el moteado de sus hojas o mejor dicho, donde el moteado las hace pasar desapercibidas a los depredadores, ya que los dibujos y colores les dan camuflaje y son muy difíciles de ver entre el follaje que las rodea.
La mayoría forman grupos de plantas de porte arbustivo con hojas pinnaticompuestas que están diversamente divididas en grupos de folíolos en lugar de ser uniformemente pinadas. Muchas tienen hojas enteras o con apenas un par de cortes a lo largo del raquis.
Pinanga veitchii es una de esas palmas, las hojas son color pardusco con la apariencia de estar secas. Hay un cierto grado de textura metálica en la superficie, que da a la hoja un cierto aspecto velludo y el moteado disimula el contorno de la lámina muy eficazmente.
Pinanga veitchii mimetizándose con la hojarasca del bosque
No es sólo Pinanga el género que presenta esta estrategia, aunque sea un especialista en ello. Licuala mattanensis (L. mapu) de Borneo presenta también hojas moteadas, aunque el diseño es bastante diferente al de Pinanga y pareciera destacarla más que disimularla.
Licuala mattanensis (L. mapu) y su particular moteado
Licuala es un género sumamente diverso en el Sudeste Asiático. Con 149 especies, la mayoría está en Malasia, aunque existe en Nueva Guinea un área secundaria de distribución. Borneo tiene la variedad más interesante de especies de este género, algunas de las cuales son consideradas excepcionalmente ornamentales y por este motivo se las arranca del silvestre, para comercializarlas a través de viveros de todo el mundo.
Licuala dasyantha conserva el moteado cuando adulta.
Algunas de estas especies tan atractivas crecen en poblaciones limitadas y deben enfrentar la pérdida del hábitat, que sumado a la lentitud de crecimiento y la considerable competencia por recursos, la recolección excesiva de simientes se torna peligrosa a largo plazo.
Por qué una palma necesita evolucionar hacia hojas moteadas, es un verdadero misterio. Quizá es una defensa contra la interacción de los herbívoros, que teniendo visión dicromática, se les dificulta verlas en el entorno, no reconociendo a la hoja como fresca, o no notando su forma ignorándola como alimento o, de alguna forma, la coloración es asociada como no comestible (así como ocurre con algunos animales de colores brillantes). Lo mismo podría decirse de aquellas que tienen las nuevas hojas, capiteles o peciolos de colores distintos al verde o coloreados y brillantes, posiblemente sea un esfuerzo por enmascarar el nuevo y tierno palmito como algo incomible a los fines de la preservación del vegetal.
Izquierda: Geonoma epetiolata con su hoja coloreada, se destaca para el ojo humano. La misma imagen, a la derecha, en escala de grises simulando la visión dicromatica de los mamíferos herbívoros. Nótese como el moteado rompe el contorno de la hoja y dificulta su visión contra el fondo. Imagen modificada de: Blanco M., Martén-Rodríguez S.,
Por qué las palmas moteadas tienden a perder este rasgo cuando ellas maduran, también es un misterio. Quizá el moteado ya no es necesario como defensa contra los herbívoros cuando la planta es suficientemente grande y sale de su alcance. Es destacable que en el caso de L mattanensis el moteado se conserva en la adultez y que no todas las poblaciones cuentan con las hojas moteadas, ya que existen algunas de hojas verdes lisas conformando lo que se ha dado en llamar “Green form” especialmente en la L. mattanensis var. paucisecta con distribución en Sarawak, Borneo
Tanto el tradicional variegado como el moteado puede perderse rápidamente en las plantas bajo cultivo, si los nutrientes e incidencia del sol no son cuidadosamente atendidos. Al cultivarlas se pueden ver ejemplares de Pinanga moteada que luego toma color verde oscuro brillante, si se la fertiliza intensivamente y se la mantiene alejada del sol directo. Las plantas de Pinanga disticha que se trataron de semejante forma perdieron su atractivo dibujo moteado en pocas semanas.
Pinanga disticha puede perder su moteado con el sol
La experiencia en el cultivo demuestra que si crecen en suelos pobres de nutrientes y se las mantiene en la sombra, la planta desarrollara su destacado dibujo. Este suelo pobre imita los mantillos del bosque lluvioso lixiviados que las palmas tienen que compartir con el resto de las plantas silvestres.
Este mismo fenómeno se repite en el caso de Rhapis excelsa variegada (Lady palm) que pierden sus atractivos rayados al cambiar la luz o el fertilizado.
Rhapis excelsa variegada cultivar «Sseikonishiki»
Estas palmas tan particulares, deben ser cultivadas con fertilizante completo muy diluido, mantener la humedad constante y alejadas del sol directo. Quizá no crezcan demasiado robustas, pero se obtendrá un espécimen atractivo.
Pinanga vietchii variedad de hojas marrones
Pinanga caesia, capitel coloreado, quizá para proteger su meristema
Pinanga caesia y la coloración de sus hojas.
Bibliografía consultada
Blanco M., Martén-Rodríguez S., The Stained-Glass Palm, Geonoma epetiolata. Palms Vol. 51(3) 2007
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