Conociendo a las palmeras

Que son los palmeras ?

Jose Grassia 2008

Introducción

Es innegable que la sola palabra “palmera“ se asocia con los trópicos, la playa y las vacaciones.

¿Acaso se atreve alguien a negar que sean las más esbeltas, cimbreantes, decorativas, elegantes y estilizadas de todas las plantas ornamentales, y que además le den a cualquier alineación, grupo, jardín, parque, interior o playa un toque tropical inconfundible, una sugerencia irresistible de vacaciones, placer y ocio, un mágico y subliminal atisbo del soñado paraíso terrenal?

Pero esta preferencia por las palmeras, solo se refiere a su indiscutible atractivo físico y su valor ornamental. Sin embargo, no podemos olvidar el hecho de que, para millones de habitantes de los trópicos, las palmeras son de inmensa utilidad.

 De ellas extraen su alimento, construyen sus embarcaciones, y sus casas, el cesto, la ropa, la cuerda y el sombrero, la madera, el mueble, el papel y la fibra, el vino, el azúcar, el aceite y el licor, el alimento para el ganado, la rafia, la miel y la cera, el almidón y el fruto seco, el lugar donde colgar sus hamacas, el marfil vegetal, el bastón y la cerbatana, el arco y las flechas, el tinte, la sombra, la bebida refrescante …..y casi todo lo demás.

Efectivamente, rivalizando en ello con las gramíneas, las palmáceas pueden ser consideradas como la familia botánica más útil para la Humanidad. No en vano el padre de la Botánica moderna, Carl Linneo, las consideraba “los príncipes del reino vegetal” y añadía una frase que quizás resulte algo chocante, pero no por ello menos cierta en aquella época….”El hombre habita en los trópicos y se alimenta del fruto de la palmera. Además, sobrevive en otras partes del mundo, habiéndose adaptado a comer carne y cereales”….

Las siguientes páginas no pretenden ser un texto de consulta, ni mucho menos. Solo son escritas como apuntes y recordatorio de lo dicho durante estas charlas informales entre amigos de la naturaleza.

Por ultimo me hago eco de lo dicho por el Dr. Ing. Agrónomo español José Antonio Del Cañizo quien me honra con su amistad:

….” Las tres leyes fundamentales de los seres vivientes son: la ley del generalmente, la ley del aproximadamente y la ley del depende”…

                                                                                                                                                                                 

¿Que son las palmeras?

La ubicación de las Palmeras dentro del reino vegetal, la podemos resumir de la siguiente forma:

Son Espermatofitas, clasificación que abarca unas 250.000 especies de plantas, que normalmente tienen raíz, tallo, hojas, flores y frutos en donde se producen las semillas.

Su presentación es generalmente muy variada, pudiendo ser grandes como árboles, o tomar el aspecto de arbustos, lianas, sub-arbustos, trepadoras o hierbas, con hábito terrestre, hidrófilos y pocas veces epifitos

La principal característica de esta clase de plantas es que tienen flores que al final de un complejo proceso producen semillas. La flor es un corto tallo que lleva los órganos sexuales (androceo y gineceo)

En función de ello podemos hacer el siguiente cuadro:                                                

Cuadro1. Clasificacion de las plantas segun sus flores

 En consecuencia, con lo anterior podemos concluir que:           

Las palmeras son plantas fibrosas, frecuentemente de gran tamaño, provistas de uno o mas estípites (troncos), generalmente no ramificados, lisos, anillados o con las cicatrices foliares o restos de los pecíolos notables. Hojas comúnmente de gran tamaño, pinnadas o palmeadas, con los pecíolos cortos o largos, inermes o armados. Flores hermafroditas o unisexuales, pequeñas, poco vistosas, dispuestas en espádices multifloros, protegidos por una o más espatas, a menudo leñosas. Frutos carnosos, generalmente drupáceos. Aproximadamente 2.500 especies distribuidas en casi 200 géneros, típicas de las regiones tropicales y subtropicales de ambos hemisferios.

Antes de proseguir, debemos aclarar que las palmeras no pueden, ni deben, ser llamadas árboles, por la sencilla razón de que son herbáceas, pero hierbas de un tamaño descomunal, gigantescas algunas, aunque por comodidad las llamemos de esta forma en nuestro dialogo diario.

Desde el punto de vista botánico, las palmeras pertenecen a la gran familia de las Monocotiledóneas, y este es un dato fundamental para el desarrollo de los temas que vamos a tratar, ya que las plantas monocotiledóneas – mas primitivas que las Dicotiledóneas – tienen una serie de notables diferencias que van a condicionar su respuesta ante situaciones de estrés.

Entre otras cosas, la carencia de lignina (molécula que da rigidez, dureza y durabilidad a la madera) es la mayor diferencia estructural y por tanto anatómica entre mono y dicotiledóneas.

En el caso de las palmeras esta dureza y rigidez no existe, por que no existe la lignina, al igual que en todas las plantas herbáceas.

Lo que existe en las palmeras como elementos de su anatomía estructural son únicamente fibras de celulosa – es decir, fibra vegetal – este aspecto es la clave y es el motivo por el cual el tronco de las palmeras es flexible y se puede doblar e inclinar por los vientos huracanados sin llegar a romperse.

Otro aspecto fundamental de las plantas monocotiledóneas es la ausencia del cambium vascular. El cambium es un tipo de tejido vegetal celular que han desarrollado las plantas dicotiledóneas que sirve, además de conducir la savia, para dar un crecimiento secundario en grosor al tronco, ramas y raíz de la planta, capaz de cicatrizar heridas y lo que es mejor, desarrollar a partir de estos callos o heridas, nuevos elementos como raíces, tallos y hojas.

Este tejido se desarrolla en forma perimetral en el tronco de las plantas dicotiledóneas y crece en grosor de manera concéntrica año tras año, dejando marcados los clásicos anillos de crecimiento en el interior de los troncos de los árboles

En las palmeras, sin embargo, el cambium vascular no existe, en su lugar las palmeras tienen un tejido delgado que forma un anillo periférico al estípite llamado “Periciclo” que protege a los haces vasculares de la corteza externa.

Por lo tanto: las palmeras no pueden formar callos en las heridas a lo largo de toda su anatomía ni tampoco pueden crecer en grosor de tronco más allá de un límite diferente para cada especie.

Como imagen comparativa de la formación del tronco de una palmera, debemos imaginar la constitución de un cable formado por cables menores que a su vez están formados por otros menores, y así sucesivamente. Esta formación en “cable” es lo que otorga la gran flexibilidad y resistencia de las palmeras a los vientos.

diferencias en los tallos de arboles y palmera
Esquema de estipite de palmera

  Distribución de la familia Palmae

Tal como hemos dicho anteriormente, todos identificamos a las palmeras con los trópicos, pero ¿es esto cierto?, ¿siempre ha sido así?

Actualmente es así en el 99% de los casos, pero no siempre lo fue. En épocas remotas el clima que reinaba en casi todo el mundo era de calor y humedad, lo cual le caía de maravillas a las palmeras que proliferaban por doquier, a tal punto que se han hallado fósiles de Chamaerops humilis en Alemania y Suiza, pero luego vinieron las glaciaciones y las palmáceas tuvieron que replegarse hacia los trópicos quedando muy pocas de ellas en las zonas de climas subtropicales y templados. Figura 1.

Los numerosos fósiles hallados en los yacimientos de Fumanya, próximos a la frontera Franco Española, en el Sur de los Pirineos, permiten datar a la especie Sabalites longirhachis en aproximadamente 85 a 90 millones de años, ubicándola en los orígenes de la familia Palmae. Otro genero de palmáceas del que se han hallados numerosos fósiles en casi todas partes del mundo, incluyendo a nuestra Patagonia, es Palmoxylon datados en aproximadamente 80 millones de años (Campaniano)

Chamaerops es la única arecácea espontánea en el continente europeo y también la que alcanza una latitud mas nórdica ya que se la encuentra hasta en los 44º de latitud N, seguida por Trachycarpus fortunei en Asia que llega hasta los 32º N. Por su parte, Rhapidophyllum hystrix  llega a 35 ºN, Washingtonia filifera a 33º N y Serenoa repens a los 31º N  siendo las  especies mas septentrionales de América. .

En el hemisferio Sur se destacan: en America Jubaea chilensis, Juania Australis y Butia odorata (aproximadamente 34º Sur), y en Nueva Zelanda Rhopalostylis sapida que crece hasta latitud de 43º Sur. (Aproximadamente la latitud de Trelew, en Argentina), siendo la palmera mas austral conocida hasta ahora

Distribucion de la familia palmae

En las regiones tropicales, vive en todo tipo de climas y terrenos: desiertos, altas montañas, pluvisilvas, manglares, bosques húmedos, sabanas, etc. Allí podemos hallar palmeras que viven a la sombra de los grandes árboles de los bosques lluviosos, en un ambiente de gran humedad, como Chamaedorea spp y Rhapis spp y otras muchas especies que viven a pleno sol pero con sus raíces húmedas. Es decir que prosperan en zonas áridas y desérticas, pero distribuyéndose por las vaguadas de los arroyos o donde hay corrientes de aguas subterráneas. Este es el típico caso de especies como Phoenix dactylifera, Hyphaene thebaica, y Washingtonia spp. entre otras

Esta marcadísima predilección de las palmeras por las zonas calidas, o mejor dicho, su temor por las frías, tiene una explicación simple. A diferencia de los árboles que tienen miles de yemas de crecimiento por toda su anatomía y que en el caso de que se hielen algunas pueden sobrevivir y restablecer su copa o parte de ella con las restantes, una palmera, por enorme que sea, solo tiene una yema apical o punto de crecimiento, llamado vulgarmente “cogollo” o “palmito”. Si este se hiela, toda esa majestuosa columna coronada por espectacular penacho de grandes hojas, queda herida de muerte.

Debemos tener presente que se suele dar el nombre común de “Palmito” a algunas especies de palmáceas y no debemos confundirlo con “palmito” aplicado a la yema apical o cogollo

Muy pocas de entre las casi 2500 especies de palmeras soportan heladas de varios grados bajo cero y por algún tiempo prolongado. Este es un dato muy importante a tener en cuenta al elegir especies con fines ornamentales.

Entre las palmeras que se destacan por soportar ciertas temperaturas bajas se encuentran: Jubaea chilensis, Butia spp, Chamaerops humilis, Trachycarpus spp, Phoenix spp, Washingtonia spp. Serenoa repens , Rhapidophyllum hystrix , Rhopalostylis sapida y otras

La distribución de las palmeras por el mundo, en las regiones en las que habitan en forma espontánea, es bastante caprichosa.

Para comenzar, ya hemos dicho que en todo el continente europeo solo hay una, Chamaerops humilis, lo cual se explica por las glaciaciones. Otra especie, española por nacionalidad pero geográficamente africana, es Phoenix canariensis, endémica de las Islas Canarias.

Sorprendentemente, en todo el inmenso continente africano y casualmente el que más de lleno queda comprendido en la zona tropical solo existen unas 50 especies y no todas son endémicas y exclusivas, sino que se comparten con islas aledañas. Por contraste, en las islas cercanas, algunas minúsculas, se dan gran cantidad de palmáceas. (Solo en Madagascar 175 especies nativas Morici C.  2004).

En el extremo opuesto a esa pobreza de África se encuentran los trópicos orientales con alrededor de 1400 especies, (mas de la mitad de las existentes), en tanto que en el continente americano contiene unas 860 especies, la mayoría en Sudamérica

En la tabla 1 se observa como un gran porcentaje de especies y géneros de palmas tiene su hábitat en las islas del mundo. Los continentes son más pobres, a pesar de tener superficies mucho mayores.

Distribución                            Géneros    (%)            Especies       (%)
   Sólo en Islas                                   70         36               1.227            52
   En Islas y Continentes                   61        32                  151              6
   Sólo en Continentes                       60        31                  961             41
   Total                                                191     100               2.339           100
 
Tabla 1 Distribución de géneros y especies de palmeras en territorios insulares y continentales
Fuente: Royal Botanic Gardens, Kew 2003

Morfología de las palmeras

A continuación hablaremos brevemente de ciertos aspectos de la morfología de las palmeras, sin entrar en interminables tecnicismos botánicos sobre detalles que requieren ser observados con lupa o microscopio, sino que nos referiremos a aspectos que son fáciles de ver y bastante decisivos a la hora de reconocer una especie.

El sistema radicular

Como en casi todas las monocotiledóneas, el sistema radicular es de forma fasciculada (crece formando haces) con gran desarrollo de raíces primarias que parten del bulbo de la base del tallo en forma radial, en un ángulo entre 45° y 60º respecto a la vertical, profundizando entre 0,50 y 2 m en el suelo. Su longitud varía desde 1 metro hasta más de 20 y por su consistencia y disposición aseguran el anclaje de la planta.

Por lo general las raíces de las palmeras presentan neumatóforos, (órganos respiratorios) y pueden llegar a extenderse hasta 25 m de distancia de la palma y aproximadamente 6 m de profundidad, aunque, en un suelo arcilloso, el 85 % de las raíces se distribuyen en un circulo de 2 m de radio y 2 m de profundidad  (Munier, 1973).

La figura 1 muestra esquemáticamente la arquitectura radicular de una palma donde puede observarse que su sistema de raíces se divide en cuatro zonas (Oihabi, 1991):

Zona I, llamada zona respiratoria: Se localiza en el área circundante de la base de la palma con no más de 25/30 cm de profundidad y una distribución lateral de aproximadamente 0,5 m de distancia del estípite. Aquí, la mayoría son raíces primarias y secundarias cuyo geotropismo es por lo general negativo y juegan un papel mayormente respiratorio 

Zona II, llamada zona nutricional: Es una zona grande y contiene la mayor proporción de raíces primarias y secundarias. Podría contener 1.000 raíces por m2 y más de 16 g de raíces por cada 100 g de suelo (Oihabi, 1991). Se desarrollan entre 0,90 y 1,50 m de profundidad y lateralmente se podían encontrar fuera de la proyección de la copa del árbol.

 Zona III, llamada zona de absorción: La importancia de esta zona depende del tipo de cultivo y de la profundidad de las aguas subterráneas. Por lo general, se encuentra a una profundidad de 1,5 a 1,8 m. En su mayoría son raíces primarias cuya densidad disminuye de arriba hacia abajo. La densidad de esta zona es más baja que en la zona II, llegando solo a alrededor de 200 raíces por m2.

Zona IV: La mayor parte de esta zona depende del agua subterránea. A poca profundidad se hace difícil distinguir entre la Zona III y IV ya que ambos tipos de raíces se encuentran aquí. Cuando el agua subterránea esta profundo, las raíces de esta zona podrían lograr una mayor penetración. Generalmente, se presentan con geotropismo positivo.

Figura 1. Esquema sistema radicular de palmera

Resumiendo: las palmeras tienen raíces abundantes, generalmente no crecen y se ramifican como otras plantas. A medida que la planta envejece, produce nuevas raíces desde la base del tronco y en alguna ocasión salen por encima de la tierra tomando formas similares a ramas, que realmente no lo son. No obstante lo anterior existes géneros que desarrollas raíces aéreas (llamadas Fulcreas).que básicamente tiene funciones mecánicas de sostén

Las raíces de las palmeras plantadas en plena tierra no suelen producir daños a las construcciones colindantes ya que no son agresivas.

El tronco (tallo, fuste, estipe o estípite)

Las palmeras son generalmente unicaule (un solo tronco), aunque las hay multicaules (varios troncos). Entre las primeras podemos citar a Butia spp, Syagrus spp, Washingtonia spp y entre las segundas a Dypsis lutescens, Chamaerops humilis, Rhapis excelsa, Chamaedorea spp.

No debemos confundir a las multicaules con aquellos troncos que por algún motivo han ramificado. Algunas especies suelen hacerlo desde la base (Phoenix dactylifera) y otros en forma aérea dicotómicamente (Hyphaene thebaica), es decir ramificándose una y otra vez.

El grosor de los troncos varia desde unos pocos milímetros de ciertas Chamaedorea hasta mas de un metro de diámetro en Jubaea chilensis. La altura de los adultos esta entre los 10-15 cm de Syagrus lilliputiana  hasta los mas de 50 metros de Ceroxylon quindiuense. Pueden ser troncos aéreos, subterráneos (Sabal minor), trepadores (Calamus spp), reptantes (Serenoa repens), hidrofilos (Nypa)  e incluso epifitos.

Las palmeras jóvenes van desarrollando durante sus primeros años de vida su sistema radicular y la yema apical (palmito) lanzando hojas más y más grandes. Solo cuando han alcanzado su grosor definitivo, o casi, comienzan a ganar altura, manteniendo un diámetro relativamente parejo a lo largo del tronco, con ligeras oscilaciones que responden generalmente a temporadas de mayores o menores lluvias.

En algunas palmeras se presentan ventricosidades propias de la especie y a distintas alturas del estípite. Ejemplo de ello son Hyophorbe lagenicaulis  (Palma botella), Hyophorbe verschafeltii (Mascarena) que presentan “barrigas” prominentes en la base y el medio del tallo. También podemos nombrar a Pseudophoenix vinífera y Pseudophoenix sargentii que tienen las ventricosidades en la parte alta del tronco lo cual le da aspecto tronco-cónico invertido.

En cuanto al aspecto y textura de la superficie del tronco, puede ser anillada (Areca), lisas (Roystonea), cubiertas por fibras (Trachycarpus) o con espinas (Acrocomia). También es común en muchas especies que los troncos conserven restos de las bases de las hojas (Butia, Copernicia, Phoenix).

También existen palmeras con raíces aéreas, lo cual confieren al tronco el aspecto de estar sobre zancos, que parten cada vez desde más arriba. (Socratea – Verschaffeltia )Ver figura 2 y 3

Zona de transición entre tronco y follaje

En el extremo aéreo del tronco se halla la yema apical y la planta lo protege celosamente con distintas estrategias. Allí es donde se origina el crecimiento de las nuevas hojas y estas van envolviendo el palmito y protegiéndolo con sus vainas y pecíolos dotados a menudo de espinas o de fibras. Dichas fibras se entretejen formando una especie de “arpillera” que envuelve o “faja” esa zona (Trachycarpus, Livistona, Rhapis). En otros casos esas fibras forman una especie de “cabellera” que recubre la totalidad del tronco (Coccothrinax crinita).

Las bases de las hojas (extremo de la hoja donde el pecíolo se inserta en el tronco), presentan distintos aspectos. Pueden ser más o menos anchas, enteras, partidas, envolventes, inermes, dentadas o espinosas. Pueden estar insertas en el tronco en forma helicoidal o en planos determinados. Como ejemplo: en Dypsis decaryi (Palmera triangular) las bases de las hojas se insertan en el tronco en tres planos determinados que le confieren a éste forma triangular, en cambio en Syagrus coronata la disposición de las bases de las hojas es en forma de hélice, claramente visible, lo cual da al tronco de la palma forma de tirabuzón. Ver figura 4

El capitel

Si observamos los troncos de Dypsis (Areca), Archontophoenix (Seafortia), Roystonea (Palma imperial), entre otras, notaremos que el tronco pareciera terminar en un cilindro generalmente liso, verde, lustroso y muy ornamental. En realidad no tiene nada que ver con el tronco ni forma parte de él. Está compuesto por la base de las hojas que son abrasadoras y envolventes y que forman un apretado cilindro que protege al palmito en su interior.

A esta formación cilíndrica se la denomina “capitel” y aunque por lo general es verde,  algunas especies lo presentan en tonalidades que van desde el blanquecino al púrpura. Ver figura 4

La Policromía  Las hojas jóvenes de muchas plantas del bosque tropical tienen coloraciones rojizas o verde rojizo, debido a pigmentos antociánicos. Se ha sugerido que tales pigmentos pueden proteger a la hoja contra la luz ultravioleta; otros autores piensan que, como estos colores se asemejan a los de hojas secas o muertas, podrían servir de protección contra los depredadores; otros, en fin, suponen que la antocianina juega un papel triple: como favorecedor de la fotosíntesis, como protector contra la depredación y como precursor de la lignina.

Pero, ¿que son las antocianinas? Son pigmentos hidrosolubles en el líquido o jugo vacuolar de las células, las cuales son de considerable importancia para la planta en la producción del color de las flores, frutos, arilos, de la pigmentación otoñal de las hojas, etc. Las antocianinas colorean las vacuolas según el pH del contenido, en rojo (acido), violeta (neutro) o azul (alcalino) y son por lo tanto parecidas al papel reactivo de tornasol.

Algunos autores indican otros componentes que influyen en la pigmentación, por ejemplo, los carotenoides, que a diferencia de los antocianos, no son solubles en agua, sino que al igual que las clorofilas, están adosados a las proteínas de los cloroplastos. Los carotenos dan colores rojo-anaranjados o amarillos, mientras que la malvidina da color purpúreo, los flavenoles dan amarillo o marfil, la delfinidina, azul, la cianidina, violeta, la pelargonidina, rojo y salmón (Fuente;  Sven Nehlin, Septiembre 1996 “Policromia de las palmas”)

Figura 2. Tallos, bases y raices de palmeras

Figure 3. Habito de crecimiento

Figura 4. Las bases de las hojas

Las hojas

Las hojas de las palmeras pueden ser enteras, pinnadas (forma de pluma de ave) o palmadas (forma de mano abierta). Cada una de ellas con sus variantes

Las pinnadas son hojas cuyos foliolos o pinnas se disponen a ambos lados del rachis (raquis), que es la prolongación del pecíolo; mientras que en las palmadas (palmeadas) los segmentos están dispuestos radialmente insertándose todos ellos en abanico alrededor del extremo del pecíolo. Ejemplos de hojas pinnadas tenemos en las Butia, Syagrus y Cocos y de hojas palmadas en Washingtonia, Rhapis y Trachycarpus. Figura 5

La hoja pinnada tiene un eje longitudinal que se compone de tres partes, comenzando desde el tronco tenemos:

La vaina o base foliar que abraza más o menos al tronco sujetando la hoja a él

El pecíolo, es el tramo entre la vaina y donde comienzan los foliolos o pinnas

El rachis, es el tramo del eje donde se insertan los foliolos.

A su vez se denomina “limbo o lámina” al conjunto formado por el rachis y las pinnas.

Figura 5. Las formas de las hojas: a: pinnada. b: palmada. c: entera. d: bipinnada

Es importante destacar que la forma de inserción de los foliolos en el rachis determina la identidad de algunas especies. Las pinnas que se insertan en forma de “\/” se denominan “induplicadas”, (Caryota y Phoenix como ejemplo) en cambio aquellas que lo hacen en forma de “/\” se llaman reduplicadas. ( es el caso de Butia y Syagrus)

También es significativo el orden de la inserción de las pinnas en el rachis. Esto puede ocurrir en un solo plano, dando a la hoja una forma aplanada, como en Archontophoenix o en distintos planos y en forma desordenada dando a la hoja un aspecto “plumoso”, como en Syagrus y Roystonea.

Por su parte, el pecíolo y el rachis presentan formas particulares para algunas especies. Normalmente la sección del eje de la hoja comienza siendo más o menos acanalada junto a la vaina y se transforma en una quilla paulatinamente hacia la punta de la fronda. Esto ocurre para darle sustentación a la hoja, en especial aquellas de gran tamaño. También es normal encontrar pecíolos casi redondos y ovalados.

Foliolos y su disposicion en el rachis

La hoja bipinnada. Dentro del grupo de hojas pinnadas encontramos algunas que están compuestas por partes que a su vez son también pinnadas. En consecuencia estas hojas son doblemente pinnadas y reciben el nombre de bipinnada. Son muy pocas las palmeras que presentan esta particularidad, siendo casi exclusiva del genero Caryota. Ver figura 5

La hoja palmada. Estas hojas tienen también las dos primeras partes, vaina y pecíolo pero carece del rachis ya que el pecíolo termina en el punto en donde se insertan en abanico los segmentos. En algunas especies el pecíolo termina en una lígula o lengüeta de variadas formas denominada “Hástula” que suele formar un ángulo agudo con el pecíolo.

La hoja costapalmada. Algunas hojas palmadas presentan una prolongación del pecíolo que penetra en mayor o menor grado en la lámina de la hoja y a la cual en vez de rachis, se le suele llamar “costilla”. Cuando la costilla penetra mucho en el limbo produce un arqueamiento de la lámina muy característico y que identifica con certeza a algunas especies, como Sabal. Fig. 6

Las láminas de las hojas palmadas y costapalmadas pueden estar más o menos divididas en partes llamadas “segmentos” y al espacio entre segmentos adyacentes se lo denomina “seno”

Los segmentos pueden ser rígidos o plegados, enteros o partidos, con senos profundos o apenas penetrantes, induplicados o reduplicados y muchas veces presentas fibras o “hilos” producto de la división  de los segmentos y que cuelgan por mucho tiempo de la hoja.

Figura 6. Las hojas palmadas y costapalmadas

Las flores. Las palmeras, en general, poseen flores pequeñas e insignificantes que están insertas en espigas o “espádices” de variados tamaños que llegan a ser majestuosos y llamativos tanto por el porte como por los colores.

Los espádices, por lo general compuestos o ramificados,  brotan entre las vainas de las hojas (interfoliar), por debajo de ellas (infrafoliar) o por encima (suprafoliar). Pueden ser muy pequeños como en Chamaedorea o inmensos como en Corypha umbraculifera que alcanza a medir 6 o 7 metros, se estima que alberga más de sesenta millones de flores y llega a pesar una tonelada cuando se carga de frutos, siendo la inflorescencia de mayor tamaño que se conoce.

Figura 7 Diferentes ubicaciones de las inflorescencias

Las inflorescencias están protegidas por vainas generalmente leñosas llamadas “espatas” y que adoptan distintos tamaños y colores de acuerdo a las especies.

Tal como dijimos al comienzo de este apunte, las palmeras pueden ser monoicas o dioicas, dependiendo de si tienen las flores masculinas y femeninas en el mismo pie o en pies distintos.

En el caso de palmas monoicas, los dos sexos se encuentran en la misma planta, es decir, en la misma inflorescencia se hallan flores masculinas y femeninas. Este hecho permite que un solo individuo de la especie pueda generar frutos fértiles que den semillas para la reproducción de ese ejemplar en particular.

Por el contrario, en las palmeras dioicas, las flores femeninas se encuentran en una planta y las masculinas en otra. Esto hace necesario contar con individuos de ambos sexos próximos entre si para que se pueda concretar la polinización (fecundación), ya sea por medio del viento, pájaros o insectos, de las flores femeninas, de tal forma que generen un fruto fértil, que a su vez dará las semillas para reproducir a la especie.

Algunas especies de palmeras florecen en primavera y fructifican en verano (Dypsis lutescens), otras como Cocos nucifera, producen flores y frutos a lo largo de casi todo el año. También se encuentran palmeras monocarpicas como Corypha umbraculifera que florece una sola vez cuando son adultas (30-70 años) y luego mueren. El genero Caryota presenta la particularidad de florecer en la adultez formando los espádices en las axilas de las hojas, comenzando por la superior y sucesivamente hacia las mas bajas. Luego de formar la inflorescencia e infrutescencia de la  última hoja, la planta muere. Ver figura 7 

Los frutos y las semillas. Tal es la variedad de tamaños y formas en los frutos de palmeras que si hay 2500 especies quizás podríamos afirmar que existen 2500 frutos distintos.

Si bien la mayoría de las palmeras tienen frutos con una sola semilla también los hay con dos o tres. Muchos de los frutos son comestibles (Cocos nucifera, Phoenix dactylifera, Butia, Euterpe,, Syagrus) y de muchos de ellos se confeccionan  bebidas (Cocos, Butia, Jubaea, Pseudophoenix).

Los frutos pueden ser drupas o bayas y contienen en su interior a las semillas (carozos). En líneas generales se pueden distinguir las siguientes partes:

El epicarpo. Es la cubierta exterior del fruto (cáscara). Puede ser delgada como una piel o gruesa y dura, lisa, escamosa, surcada, con fibras o espinas.

El mesocarpo. Es la parte interna y generalmente con jugos (pulpa) ubicada inmediatamente después del epicarpo y que envuelve a la semilla.

El endocarpo. Es la cubierta de la semilla (carozo) y protege al endosperma. Generalmente dura y seca, lisa o estriada.

El endosperma. Es la masa, generalmente blanca y homogénea, ubicada dentro del endocarpo. Su función es alimentar al embrión cuando germina y a la plántula durante la primera fase de su desarrollo.

El embrión o germen. Es el conjunto de células de las cuales se formara la nueva planta.

Figura 8 Morfologia de un fruto

Lógicamente, las infrutescencias se corresponden con las inflorescencias pudiendo ser entonces  suprafoliares, interfoliares o infrafoliares. ( figura 9 )

Fig 9 La ubicacion de la infrutescencia se corresponde con las floraciones

Las espinas. Evidentemente, al igual que los demás integrantes del mundo vegetal, las palmeras desarrollan sus espinas como elementos de defensas contra sus depredadores.

Muchas son las especies que cuentan con este arsenal como defensa, sin embargo no debemos confundirnos a la hora de identificarlas. Podemos hallar dientes, púas, agujas, ganchos y aserramientos en distintas partes de las palmas, pero pocas son verdaderas espinas, aunque, por comodidad, se las llame a todas por este nombre.

Los estudios realizados demuestran que solo las palmeras de hojas pinnadas (mucho menos antiguas que las de hojas palmadas), cuentan con verdaderas espinas. Estas son lignificaciones independientes de las carnosidades epidérmicas, qué como un pelo humano o uña, compuesto de células que difieren de las células del tejido circundante en el que están incluidas y del que se proyectan.

Las espinas pueden crecer en forma aislada, al azar, apuntando hacia arriba o abajo o formando círculos y espiras. Al nacer, tienen células vasculares húmedas y al llegar a su mayor longitud se secan  y endurecen tornándose quebradizas. Su crecimiento es basal como todas las otras partes de las palmas.

Tienen una forma clásica, con sección transversal circular y desarrollo longitudinal recto, adelgazándose hasta un punto muy afilado y punzante. Varían en longitud desde unos pocos milímetros hasta mas de 15 cm. Ejemplos de palmas espinosas tenemos en los géneros Acrocomia, Bactris y Astrocaryum.

En cambio, las especies palmadas presentan ganchos o púas, generalmente en los bordes de los pecíolos que son  nervaduras de hojuelas que no se han desarrollado o involucionaron en el proceso evolutivo. Como ejemplos podemos citar Washingtonias y Livistonas

En el caso de las palmadas que presentan espinas en los troncos, como Zombia, y en la base de las hojas, como Rhapidophyllum, se trata de fibras vasculares que alguna vez formaron parte de la estructura de  soporte de las hojas. Al caer las hojas secas estas estructuras esqueléticas permanecen adheridas al tronco.

Un caso destacado lo presenta el genero Phoenix de hojas pinnadas e  induplicadas, que presenta los foliolos proximales transformados en fuertes púas, denominadas “acantofilos”, que varían en numero entre 6 y 20 y entre los 4 y 25 cm de longitud 

El hábitat: Denominamos de esta forma al medio en el que vive una especie de planta en general y aplicándolo a nuestro estudio, al medio donde vegeta una palmera en la naturaleza

Una especie es endémica de un hábitat cuando dicha especie es originaria solamente de dicho  hábitat.

En cambio se dice que una especie es nativa o naturalizada cuando, no siendo autóctona de un territorio, medra en él y se propaga como si lo fuese. Como ejemplo Cocos nucifera, endémico de Asia y naturalizado hoy día por todo la franja ecuatorial. Esto ha sido posible gracias a la característica propia de la fruta del cocotero que puede flotar y ser dispersado por las corrientes marinas y a posteriori germinar en las playas de arribada.

Muy distinta es, por ejemplo, la situación de Phoenix dactylifera que ha sido dispersada por el ser humano para tener disponible sus frutos, utilizados, antaño, como alimento para el hombre y su ganado. Siendo originaria de África fue sembrada por los fenicios, entre 3000 y 5000 años atrás y cultivadas por los árabes durante su dominación, en las costas de España (Elche) durante sus travesías comerciales y de conquista.

Los habitats de las palmeras son de los mas variados, respetando siempre lo que decíamos al principio con respecto a las temperaturas calidas.

Crecen en bosques lluviosos, llanuras, desiertos, bosques de montañas, en la arena y entre las rocas, en los manglares, en los continentes e islas, a nivel del mar o en montañas (Ceroxylon 3000 m snm).

Peculiaridades y récords de las palmeras

Peculiaridades

  • Sus troncos no engordan con el tiempo
  • Carecen de cambium
  • No reparan los daños sufridos
  • Resisten fuego, patógenos y viento
  • No tienen reposo fisiológico ni plasticidad
  • Simbolismo tropical
  • Éxito en la arquitectura
  • Explosión del coleccionismo
  • Poseen aspecto formal-informal
  • Tamaños y requerimientos fijos y conocidos
  • No desprenden ramas
  • Sombra filtrada
  • Ideal para jardinería transparente

Records

  • 2500 especies en una sola familia botánica
  • Arquitecturas enormes por crecimiento primario
  • La especie más esbelta  (30 m de altura con solo 10 cm de grosor- Coccothrinax gracilis)
  • La especie con hojas de mayor tamaño (Raphia. Farinifera 18-20 m)
  • La especie con inflorescencia de mayor tamaño (Coripha. umbraculifera)
  • La especie con mayor cantidad de flores y frutos (Coripha. umbraculifera)
  • La especie con el fruto de mayor peso (Lodoicea. maldivica 20 Kg)
  • La especie con la semilla mas pequeña (Coccothrinax gracilis)
  • Longevidad mayor a 700 años  (Jubaea chilensis)

Bibliografía consultada

A Henderson, G Galeano & R Bernal. 1995 Field Guide to the Palms of the Americas

J. Hoyos & A. Braun 2001. Palmas en Venezuela Autóctonas y Exóticas

N.. Uhl & J. Dransfield 1987. Genera Palmarum

R. L. Riffle, P. Craft & S. Zona 2012 The Encyclopedia of Cultivated Palms

Sven Nehlin, AVEPALMAS – Septiembre 1996 “Policromía de las palmas”

J.M. Fernandez Palacios & C Morici. 2004 Ecología Insular

Costas y Santos –ABRATEL vol 18-2008)

Tomlinson, P. B. 1990. The Structural Biology Of Palms. Clarendon Press, Oxford

Carpenter, W. J. 1987. Temperature and imbibition effects on seed germination of Sabal palmetto and Serenoa repens. HortScience 22: 660.

Carpenter, W. J. 1988a. Temperature affects seed germination of four Florida palm species. HortScience 23: 336-337.

Carpenter, W. J. 1988b. Seed after-ripening and temperature influence Butia capitata germination. HortScience 23: 702-703.

Carpenter, W. J. 1989. Influence of temperature on germination of Sabal causiarum seed. Principes 33: 191-194.

Carpenter, W. J. and E. F. Gilman. 1988. Effect of temperature and desiccation on the germination of Thrinax morrisii. Proc. Fla. State Hort. Soc. 101: 288-290.

Broschat, T. K. and H. Donselman. 1986. Factors affecting storage and germination of Chrysalidocarpus lutescens seeds. J. Amer. Soc. Hort. Sci. 111: 872-877.

Broschat, T. K. and H. Donselman. 1987. Effects of fruit maturity, storage, presoaking, and seed cleaning on germination in three species of palms. J. Environ. Hort. 5: 6-9.

Broschat, T. K. and H. Donselman. 1988. Palm seed storage and germination studies. Principes 32: 3-12.

De Leon, N. J. 1958. Viability of palm seeds. Principes 2: 96-98.

Doughty, S. C., E. N. O’Rourke, E. P. Barrios and R. P. Mowers. 1986. Germination induction of pygmy date palm seed. Principes 30: 85-87.

Holmquist, J. de Dios and J. Popenoe. 1967. The effect of scarification on the germination of seed of Acrocomia crispa and Arenga engleri. Principes 11: 23-25.

Kitzke, E. D. 1958. A method for germinating Copernicia palm seeds. Principes 2: 5-8.

Loomis, H. F. 1958. The preparation and germination of palm seeds. Principes 2: 98-102.

Nagao, M. A. and W. S. Sakai. 1979. Effect of growth regulators on seed germination of Archontophoenix alexandrae. HortScience 14: 182-183.

Nagao, M. A., K. Kanegawa and W. S. Sakai. 1980. Accelerating palm seed germination with gibberellic acid, scarification, and bottom heat. HortScience 15: 200-201.

Meerow, A. W. 1994. Fungicide treatment of pygmy date palm seeds affects seedling emergence. HortScience 29: 1201.

Odetola, J. A. 1987. Studies on seed dormancy, viability, and germination in ornamental palms. Principes 31: 24-30.

Wagner, R. I. 1982. Raising ornamental palms. Principes 26: 86-101.

Meerow A.W. and Broschat T.K. Container Production of Palms. IFAS-UFL 1991.Bul 1163

M. L. Robinson Cultivated Palm Seed Germination University of Nevada Coop Extension 2009

Infante, D. 1989. Estudio de la germinación de la Palma chilena (Jubaea chilensis) , Facultad de Ciencias Forestales, Universidad de Chile.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.