Juania australis

Conocer Juania australis
por Román Huertas Nafría

1. Introducción
Sin duda, como bien se dice, no se ama lo que no se conoce. Por ello en las próximas líneas vamos a tratar de conocer, de una manera global, un poco mas de esta palmera, que quizás no sea la mas bella, ni la más hermosa, pero para los afortunados que poseen una, es sin duda, por su singularidad y rareza la más querida.

2. Taxonomía
Juania Australis (Mart.) Drude ex. Hook fue descrita por Philippi en 1865, como Morenia Australis, pero al recolectarse sus flores, se observo que era una especie estrictamente dioica, pasandose a describirse y clasificarse con otros nombres: Nunnezharia chonta (Phil) Kuntze; Ceroxylon australis (Mart.) Drude ex. Hook. Hasta su nombre actual que hace referencia al archipiélago homónimo del que es originaria y que toma su nombre de su descubridor español Juan Fernández, que avistó las islas el 22 de noviembre de 1.574.
Pertenece a la familia de las Arecaceae, subfamilia Ceroxyloideae y tribu Ceroxyleae que comparte con otros cuatro géneros de amplia distribución geográfica: Ceroxylon en los Andes, Oraniopsis en Australia, Ravenea y Louvelia en Madagascar.
El genero Juania contiene una sola especie, Juania australis. El nombre común es Palmera Chonta o Chonta. Nombre que significa palma en lengua Quechua y que como nos indica el Dr. Grau se aplica a otras palmeras en diferentes lugares de Sudamérica: a dos especies de Bactris; a dos especies de Astrocaryum; y a una especie de Wettinia.

3. Morfología

El tronco
Palmera de tronco único (Monocaule), cilindrico de unos 25 a 30 centímetros de diámetro, puede alcanzar de 10 a 15 metros de altura, según las condiciones de cultivo.

Corteza de color verde claro brillante, lisa y dura, levemente tomentosa, con cicatrices foliares oblicuas de color café que forman anillos de unos 20 cm en la base, decreciendo según se asciende.

Las palmeras jóvenes presentan a menudo junto a la base del tronco, una protuberancia leñosa que desparece al hacerse adulta, caso similar a las palmeras del género Rhopalostylis.

La hoja
La copa está formada por unas 14 o 20 hojas pinnadas de 100 a 130 cm. de largo por 50 a 70 cm. de ancho.
Cada hoja tiene unos 80 foliolos por lado de unos 2 cm. de ancho y no mas de 40 cm. de largo. Los foliolos o segmentos son reduplicados, tienen el nervio central muy marcado y acaban en punta bífida. Son de color verde y presentan pequeñas escamas de color café por el envés.
El raquis es triangular o convexo por debajo, teniendo surcos a cada lado de la parte superior.
El peciolo es acanalado en la parte superior y redondeado por la inferior, es más corto que el raquis. Es de color verde y está cubierto de pequeñas escamas tomentosas de color café, especialmente cuando es más nuevo.
La vaina de la hoja es fibrosa y ancha de colocación opuesta al peciolo.

Técnicamente no forma capitel, pero podemos hablar de un pseudo-capitel similar al que forma Rhopalostylis, dada la colocación y anchura de las vainas y el arqueamiento de las hojas en su parte final.

Se aprecia más, en ejemplares expuestos a mayor insolación en donde el limbo es más corto.

Las hojas sin dividir de las plantas juveniles son anchas, similares a Ceroxylon, con doce nervaduras, que luego se dividen en dos foliolos de 6 nervios cada una.

La inflorescencia y la flor.
Es una especie dioica, es decir, con flores de cada sexo en plantas separadas. Presenta inflorescencias interfoliares de carácter racimosas que emergen en las hojas inferiores, son péndulas de un metro de largo, ramificándose en dos órdenes.

Las flores de ambos sexos son blancas. Las inflorescencias, como nos indica el Dr. Grau, están envueltas en tres espatas, verdes, coriáceas, flexibles y cubiertas con cantidad de escamas de color café en su cara abaxial.

El fruto y la semilla.

Los frutos forman racimos grandes y vistosos. Son inicialmente verdes que se vuelven anaranjados rojizos cuando maduran.
Es un fruto redondo y suave de 1,6 a 1,8 cm. de diámetro y contiene una sola semilla elipsoidal; sin poros; surcada por pequeñas bandas ascendentes desde la base, bifurcándose en su trayecto.
El endospermo es homogéneo.

3. El hábitat

La isla.
Juania australis es una palmera endémica de la isla Robinsón Crusoe ( antiguamente llamada Masatierra). Forma parte junto con la isla Alejandro Selkirk (antiguamente llamada Masafuera) y la isla Santa Clara del Archipiélago de Juan Fernández que esta situado a unos 667 Km. de la costa de Chile (del que pertenece), en coordenadas 33º 40´S y 70º 00´O.
La isla principal y única habitada es Robinson Crusoe, que cuenta con una población estable de unos 700 habitantes.
Si piensa en un lugar invadido por una vegetación exuberante, se va a desilusionar, ya que solo un tercio de esta isla subtropical templada está cubierto de vegetación, el resto es un desierto de origen volcánico. Predomina el relieve montañoso con barrancos bruscos y profundos, también llamados quebradas. La cordillera central de la isla divide un ambiente árido al oeste de las zonas húmedas restantes. La altura máxima de la isla es el “Cerro del Yunque” con 915 m. Tiene pocas playas y un número limitado de bahías protegidas, posiblemente formadas a partir de antiguos cráteres volcánicos; no olvidemos que la última erupción marina se produjo en 1.835.

El clima
La isla posee un clima mediterráneo con fuerte influencia oceánica. Una humedad relativa elevada de media 76%. Temperaturas medias de 15,4 ºC, con un porcentaje anual de horas de sol del 36%. Las precipitaciones son abundantes en el lado este de la isla, concentrándose especialmente entre abril y septiembre, con una media anual cerca de 1.200 mm.

La localización
La Juania australis que en otros tiempos se extendía por toda la región boscosa de la isla, actualmente se puede ver en pequeños grupos o “manchas” sin continuidad entre ellos. Habita desde el fondo de las quebradas hasta las cumbres entre los 180 m. y los 800 m. de altitud, aunque también se puede ver ejemplares cultivados a menos altitud en las poblaciones de la isla.

La encontramos en zonas de difícil acceso, entre Puerto Inglés y Puerto Francés, en la zona escarpada de la costa; así como en las laderas del Cerro del Yunque, Cerro Chumacera y la Quebrada de Villagra.
Donde mejor se pueden admirar ejemplares es en el poblado de San Juan Bautista.
Se pueden encontrar ejemplares en todas las fenofases durante todo el año, pero esta no es homogénea en todos los sectores de la isla y tampoco en todos los individuos del mismo sector.

El estado de conservación
Los ecosistemas de islas remotas como estas son, en general, tan interesantes y hermosos como frágiles y sensibles al contacto humano. Juania australis es una palmera seriamente amenazada de extinción. Primero por la introducción en la isla, ya desde su descubridor, de ovejas y cabras que devoraban las plántulas y plantas jóvenes e impiden su regeneración. Posteriormente por la explotación de la madera, de una belleza inusual, color café con leche con pequeñas betas negras, que se usaba para la confección de artesanía (bastones, cajitas, cruces….). Así como el uso en menor medida del palmito en alimentación.

El primer intento de protección del ecosistema fue la aplicación de la ley de bosques, en virtud de la cual se creo el Parque Nacional “Archipiélago Juan Fernández” en 1.935 que comprende la totalidad de las tres islas e islotes adyacentes con limitaciones importantes en el uso y explotación del la flora y fauna del parque. El único lugar no afectado de la isla es el poblado de San Juan Bautista, en donde no se aplican las normas del parque.

En 1.974 se estableció una oficina de administración del parque y en 1.976 se publicó el plan de gestión del mismo. En 1.977 la UNESCO lo incluye entre las reservas de la biosfera, ya que el 60% de la vegetación es endémica. Desde 1.985 se comienzan los ensayos de propagación de especies nativas, entre ellas Juania australis, tanto en la propia isla como en Chile continental.
En 1.995 el archipiélago es declarado “Patrimonio de la Humanidad”.

En la actualidad esta en vigor el “Proyecto de conservación, restauración y desarrollo del archipiélago de Juan Fernández” financiado por el gobierno de Holanda y el gobierno de Chile por medio de la Corporación Nacional Forestal (CONAF). Dicho organismo es actualmente el gestor de la reproducción de Juania australis, de la que ejerce un férreo control en las recolecciones de la isla, bien directamente o por autorización, así como estableciendo plantaciones masivas, en viveros propios, de jardines botánicos o de asociaciones de protección de la flora.
A pesar de todo, este ecosistema está considerado uno de las doce áreas silvestres mas amenazadas del mundo.

4. El cultivo
El cultivo requiere, como en casi todas las especies y especialmente en las originarias de las islas, el tratar de reproducir en la medida de lo posible las condiciones propias del hábitat que son tres: a) un clima fresco y ventoso, b) una lluvia abundante, c) un suelo rocoso y ácido.
Las semillas son fáciles de germinar, haciéndolo en unos 90 días. Conservan además un gran periodo de viabilidad, similar a la otra palmera chilena Jubaea chilensis.
En general la Juania australis requiere para su crecimiento un sustrato de cultivo ligeramente ácido y fértil, gusta del aire marino, poco sol y cierta humedad ambiental acompañada de riegos regulares. Crece mejor a la sombra de árboles y arbustos cuyas hojas filtren moderadamente la luz solar.

Al ser de clima fresco aguanta hasta 0ºC ó incluso ligeras heladas, aunque existen datos de algunos ejemplares que fuera de la isla han resistido -7ºC. Su desarrollo óptimo lo encontraremos entre 15ºC -20ºC. En general el crecimiento de la palmera Chonta es bastante lento en su etapa juvenil, sacando una sola hoja por temporada. Este crecimiento se acelera bastante cuando el ejemplar ha constituido un tronco de unos dos metros. Además la influencia de la temperatura repercute en el crecimiento, deteniéndose por encima de los 25ºC. Las plantas en cultivo deben ser tratadas con fungicidas cada cierto tiempo, ya que son susceptibles de ser atacadas por hongos de diversas especies.

5. Juania australis fuera de su habitat
A pesar de las posibles dificultades en el cultivo de esta palmera, hay que señalar que se ha cultivado con éxito en diferentes partes del mundo, logrando una adaptación más o menos plena.
En el propio Chile continental, donde existen numerosos ejemplares y donde se está haciendo una labor de propagación, destacando ejemplares adultos que producen semillas en Viña del Mar.

Fuera de Chile, destacan ejemplares, algo más jóvenes y que todavía no producen semillas y que encontramos en jardines dispares como: el Golde Gate Park de San Francisco (Estados Unidos), Earlscliffe Garden de Dublín (Irlanda), Lamorran House en Cornwall (Reino Unido.), Abbey Garden en la isla de Tresco (Reino Unido).
Además de otros ejemplares en manos de cultivadores privados en Portland (Estados Unidos) Helensville (Nueva Zelanda) y otros más, mencionando en España las Juanias de Alex Puig en Cataluña.

6. Experiencia de cultivo en el Suroeste Español

La adquisición
Para aquellos que pretendan germinar semillas de Juania australis, os diré que su obtención no es fácil. No existe una distribución a semejanza de otras especies, por lo cual la tarea es dura y lenta, hay que salvar muchos recelos. Siempre será mas fácil que os las regalen que comprarlas.
La escasez es debida principalmente a la ausencia de ejemplares maduros productores fuera de la isla de origen, salvo algunos en Viña del Mar (Chile).
Los ejemplares productores en la isla, son controlados por el CONAF, que se encarga de la recolección de los frutos para investigación y repoblaciones, siempre en viveros propios o de centros especiales y jardines botánicos. No obstante en la propia isla hay una zona no afectada de protección que no es Parque Nacional y por lo tanto no esta prohibido recolectar semillas, si viajáis en la época apropiada (agosto-setiembre) quizás encontréis semillas.
También es posible la adquisición de ejemplares ya germinados de una hojita, si bien los precios son elevados. Estas plántulas se envían vía aérea bien desde Chile por “Asociación de protección de la palmera chilena”. Existe además otra empresa en Nueva Zelanda que también realiza esos mismos envíos.

La germinación
El proceso de germinación es más o menos similar al resto de palmeras. Las semillas fueron despulpadas y sometidas a hidratación durante una semana. Se uso la técnica de la bolsa de plástico con cierre tipo “zip”.
Los primeros problemas surgieron a la hora de determinar el sustrato de germinación. Desde Chile me habían indicado la utilización de turbas y arena, procurando que fuera un poco ácido. Las semillas que así fueron colocadas tuvieron problemas de podredumbre abortando la germinación, por lo que decidí utilizar el sustrato ordinario que uso para el resto de palmeras, es decir, perlita con vermiculita al 50%. Las bolsas fueron mantenidas a una temperatura entre 15ºC-20ºC (ambiente en el interior de la casa).
El periodo de germinación de unos 90 días se cumplió, germinando la mayoría de las semillas.


Las semillas que no germinaron (20%) tras pasar unos 150 días desde la puesta en bolsas, fueron forzadas a germinar con una inmersión en agua y agua oxigenada al 50% y una temperatura de unos 35 ºC . Germinaron prácticamente todas en un día, si bien algunas murieron una vez germinadas al no retirarlas a tiempo de la mezcla.

Hubo más pérdidas por la sensibilidad que presentan al exceso de humedad, lo que supuso alguna podredumbre y ataques de hongos.

Todas las semillas germinadas y viables pasaron a desarrollarse en “atmósfera controlada”; es decir se colocan en perlita y vermiculita en bote de plástico de esos de “espagueti” con la humedad adecuada y cerrado herméticamente, allí se mantiene sin ningún tipo de cuidado hasta que desarrolla su primera hoja, que suele tardar unos 4-5 meses. Este sistema permite minimizar los riesgos de perdida en el crecimiento inicial de la planta, evitando la podredumbre y ataque de hongos.

Desarrollada ya la hoja se planta la palmerita en contenedores de 1 litro, donde continúa su cultivo hasta la actualidad.


El cultivo
Para un mejor cultivo y crecimiento, debemos facilitar las condiciones ideales para esta palmera, es decir, las de su isla, esto es: temperaturas moderadas, alta humedad, riegos frecuentes y viento. Combinar todo esto en un clima mediterráneo semiárido como el de Alicante es una labor ardua.
Respecto a las temperaturas en Alicante, no deberemos tener ningún problema en invierno, ya que al borde de la costa no se producen heladas, registrándose este último año, uno de los mas fríos últimamente, mínimas de 2 ºC. La humedad en invierno se mantiene alta, dentro del margen 60%-75% de humedad relativa. En verano es donde mayor problemas puede plantear el cultivo en el litoral mediterráneo, debido a la elevada temperatura nocturna, si bien estos problemas se dulcifican por el hecho de estar cerca del mar que produce la reducción de temperatura, con una colocación en sombra total nos mantiene los ejemplares de Juania australis dentro de una oscilación térmica de 25ºC-30ºC, y todo ello a pesar que este último verano del 2003 ha sido el más caluroso en los últimos 15 años en la zona.

En verano la humedad relativa de 70% a 80%, más alta que en invierno favorece a la planta, que aun así como sabemos no crece con temperaturas superiores a 25ºC.
En general en verano las Juania australis han evolucionado mejor que sus primas las Ceroxylon con el clima alicantino. También he procurado mantener algo de lo que me han hablado en la isla de Robinson Crusoe, consiste en mantener siempre la misma orientación de la planta desde que nace cuando se realizan los trasplantes. Por último cabe indicar que las expectativas de esta palmera en Alicante son escasas, dependerá de la aclimatación de estos primeros ejemplares.

Bibliografia
Mi principal fuente de conocimiento para escribir este artículo sobre la palmera Juania australis, sin duda ha sido la inestimable lectura y ayuda documental del Dr. Juan Grau, un gran médico, ecologista y escritor.

1.- “PALMERAS DE CHILE” del Dr. Juan Grau Vilarrubias; editado por ediciones OIKOS Ltda. (2006)
2.- “PALMERAS” del Dr. Juan Grau Vilarrubias, editado por ediciones OIKOS Ltda.(2004)
3.- “PALMERAS UN REINO VEGETAL” de Alex Puig y Pere Ramoneda; editado por Floraprint España SA (2000)
4.- “PALMERAS” de José Antonio del Cañizo; editado por Grupo Mundi-Prensa (2002)
5.- Diversos recursos digitales de Internet relacionados con la botánica en Isla de Robinson Crusoe.


Agradecimientos
Agradezco a Roman Huertas Nafrias la gentileza de facilitar su trabajo para publicarlo en este sitio.
Asimismo, agradezco especialmente la colaboracion de Javier Macias en la coordinacion y edicion y a Ignacio Urzua por colaborar con imagenes ineditas de su Chile natal.

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